Nosotros

Este viaje comenzó cuando, después de haber tenido dos hijos varones, me planteé aumentar mi familia y, a ser posible, con una niña.

Al contrario que mis amigas, yo siempre soñaba con una familia llena de chicos puesto que yo sólo tengo una hermana y conocer algo diferente a lo que había sido mi infancia era lo que más anhelaba.  Sin embargo, a medida que mi familia aumentaba empecé a sentir curiosidad por esa experiencia que quizá me estaría perdiendo. Me considero escéptica en lo que a diferencias de género se refiere pero, por algún motivo que escapaba a la razón, la curiosidad se fue convirtiendo en un deseo incontrolable por tener algún día una hija.

Ese deseo se combinaba con un extraño dolor, una barrera que apareció alrededor de todas las cosas reservadas para “niñas” a las que yo no tenía acceso: tiendas, peinados, vestidos… cosas superfluas y sin importancia que, por algún motivo desconocido, me hacían sentir un pinchazo en el estómago cada vez que las veía. Este sentimiento se acrecentaba con comentarios inocentes de otras madres que, ajenas a mi dolor, decían “es que las niñas son diferentes, como tú tienes sólo niños…”. Probablemente alguna de las que estáis leyendo sabréis a qué me refiero.

En esta situación comenzó mi investigación para saber si, de alguna forma, podía aumentar mis posibilidades para que mi próximo bebé fuese una niña.

Durante unos meses investigué y llegué a la conclusión de que existen 2 opciones:

  • “Método natural” pero aumentando las probabilidades de concebir un bebé de determinado sexo mediante cambios en: frecuencia, alimentación, ejercicio, etc.
  • “Método médico” mediante la FIV (Fecundación In Vitro) con DGP (Diagnóstico Genético Preimplantacional). Actualmente ilegal en nuestro país.

Puesto que siempre quisimos una gran familia, decidimos probar naturalmente primero y, en caso de no conseguir tener una hija con nuestro tercer bebé, probar la vía médica con nuestro cuarto bebé.

Sin embargo, os debo confesar que no tuvimos oportunidad de probar el “método natural” ya que quedé embarazada de forma inesperada durante la lactancia.

Cuando descubrimos que esperaba un tercer varón, al principio, pasé por un momento difícil. Pero la idea de ampliar mi familia nuevamente, asegurando que la próxima vez tendría una hija utilizando el método de FIV con DGP, me aportó la tranquilidad y felicidad que necesitaba para recibir al nuevo miembro que llegó a nuestra familia. Nuevamente muchas de vosotras sabréis a qué me refiero en este punto, cuando descubres que el bebé que esperas es de un sexo que no prefieres… Sobre esto prefiero no extenderme ahora porque daría para un post completo. En cualquier caso, si bien teníamos una preferencia, quiero recordar que la alternativa que habíamos elegido para concebir nuestro tercer hij@ era el método natural que, si bien aumenta las probabilidades, no es un método fiable 100%; por lo que, para nosotros, recibir otro niño varón era una posiblidad que recibimos con mucha felicidad.

Y aquí es donde comenzó mi viaje para conseguir a mi niña mediante un difícil camino, en un país que no conocía y en una lengua que, aunque hablo con fluidez, no es mi lengua materna. Fueron 7 meses de incertidumbres, dudas e investigación en completa soledad aparte de mi pareja. Sin embargo, puedo decir que lo he conseguido y, cuando miro a mi hija a los ojos no puedo sentirme más afortunada por lo que he conseguido y lo completa que es ahora nuestra familia.

Agradeciendo a la vida la suerte que tengo y aprovechando todo lo que he aprendido durante este duro camino, contacté con una gran multimadre como yo, y gran profesional legal, y juntas decidimos embarcarnos en este proyecto de ofrecer los servicios y acompañamiento necesarios durante este proceso que permita a otras familias conseguir hacer realidad el sueño de completar su familia.